Las venas aun abiertas de nuestra América Latina


No se puede tener la pretensión de hablar o escribir sobre la historia mítica y cristiana de la llamada “Latino América” en un pequeño texto, aunque se tenga apenas la pretensión de hacer un análisis del momento histórico actual que viven los países llamados subdesarrollados, que surgirán en este continente después de la colonización luso-hispánica hace más de quíñenos años. El escritor uruguayo Eduardo Galeano tiene un libro que sirve de inspiración al título de este texto, llamado “Las Venas Abiertas de América Latina” (1971).
 Las venas abiertas de América Latina tiene una función muy clara: dar a conocer cuáles fueron los orígenes de la constante humillación de la que es objeto esta parte del mundo por parte de los países más desarrollados, los cuales tejen sus redes de dependientes a través de la imposición tecnológica y económica de sus empresas. Galeano titula la introducción de su libro con el más que representativo "Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta" y no es para menos, pues el hecho de que grandes empresas adquieran el dominio de la economía en el ámbito internacional traerá como consecuencia que las empresas netamente nacionales no puedan competir y que eso, a su vez, provoque un declive en cuanto a los gastos en desarrollo social o cualquier apoyo "altruista" a la gente.
Esta realidad actual, en los ámbitos económico y social, no es consecuencia de una progresión histórica normal y pacífica, sino fruto de un suelo lleno de sangre derramado por las manos de países que, con una ideología explícitamente imperialista y expansionista, en especial los Estados Unidos y algunos países de Europa, hicieron muchas cosas terribles para imponer un modo de vivir, una economía neoliberal, ideologías competitivas y de mercado, a cualquier costo. Millares de vidas inocentes fueran arrancadas a poco tiempo (pero que ya muchos no recuerdan) en las dictaduras militares en toda América Latina y que, con ayuda financiera y militar de los Estados Unidos, mataran y callaran a las personas, luchando contra un supuesto espectro del comunismo que rondaba nuestro continente.
Galeano, al empezar su ya famoso y célebre análisis, que incluso fue arreglado hace poco tiempo por Hugo Chávez al presidente Barack Obama, nos dice que:

"América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo. A cada cual se le ha asignado una función, siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera de turno, y se ha hecho infinita la cadena de las dependencias sucesivas, que tiene mucho más de dos eslabones, y que por cierto también comprende, dentro de América Latina, la opresión de los países pequeños por sus vecinos mayores"

De esta forma, quedan a la expectativa gran cantidad de niños, los cuales o se resignan a mirar su pobreza o tienen que salir a las calles a ganar la comida del día. Si estudian o no qué importa, la necesidad primordial es dejar contento al estómago y cuando no salga ni para eso, pues tendrán el refugio pasajero de las drogas y otros paraísos artificiales (o futuros, como el paraíso cristiano). Esta realidad que empieza en la miseria y sistema social impuestos, pasa por la dificultad de trabajo y la vida dura, junto a la facilidad de producción y consumo de ciertas substancias prohibidas (y por eso muy lucrativas), y a los grandes mercados – justamente – o –injustamente – el mercado consumidor europeo y norteamericano, crea un panorama de violencia y muerte, armas (en su mayor parte también norteamericana) sexo y sangre, que asola esos tiempos de crisis y barbarie como el vivido en México, donde el número de muertos por el narcotráfico (y la supuesta guerra) puede llegar a 50.000 mil en apenas 4 años.
En este mercado, los países ricos entran con el consumo y los latinos con la producción y los muertos. Pero, antes de hacer juicios inmediatos, tenemos que entender que la raíz de esta guerra (contra quien y para quién?) es justamente la pobreza, y su dinero y sus armas también vienen de los mismos lugares que ayudaran a crear nuestro propio auto sacrificio. Pero aun así, seguimos, los que creen, luchando para hacer de nuestro suelo, esta América de utopías y barbaries, una tierra donde la esperanza siempre habite el corazón de las mujeres, niños y hombres de este pueblo tan diverso, rico y fuerte.

"La vieja se inclinó y movió la mano para darle viento al fuego. Así, con la espalda torcida y el cuello estirado todo enroscado de arrugas, parecía una antigua tortuga negra. Pero aquel pobre vestido roto no protegía, por cierto, como un caparazón, y al fin al cabo ella era tan lenta sólo por culpa de los años. A sus espaldas, también torcida, su choza de madera y lata, y más allá otras chozas semejantes del mismo suburbio de Sao Paulo; frente a ella, en una caldera de color carbón, ya estaba hirviendo el agua para el café. Alzó una latita hasta sus labios; antes de beber, sacudió la cabeza y cerró los ojos. Dijo: O Brasil é nosso («el Brasil es nuestro»). En el centro de la misma ciudad y en ese mismo momento pensó exactamente lo mismo, pero con otro idioma, el director ejecutivo de la Union Carbide, mientras levantaba un vaso de cristal para celebrar la captura de otra fábrica brasileña de plásticos por parte de su empresa. Uno de los dos estaba equivocado."

(Eduardo Galeano)

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