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terça-feira, 25 de março de 2014

Verdadeiramente Pobres - Eduardo Galeano

Pobrezas

    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que não têm 
tempo pra perder tempo.
    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que não têm
silêncio e nem podem comprá-lo.
    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que têm
pernas que se esqueceram de andar, como as asas
das galinhas, que se esqueceram de voar.
    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que comem
lixo e pagam por ele como se fosse comida.
    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que têm o 
direito de respirar merda, como se fosse ar, sem pagar
nada por ela.
    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que não têm 
liberdade senão para escolher entre um e outro canal
de televisão.
    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que vivem
dramas passionais com as máquinas.
    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que sempre
são muitos e sempre estão sós.
    Pobres, verdadeiramente pobres, são os que não sabem
que são pobres. 
 


quinta-feira, 13 de outubro de 2011

¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar?


El Derecho Al Delirio

Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. Las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar.


¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar?
¿Qué tal si deliramos, por un ratito?

Al fin del milenio, vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
El aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
En las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora,
Ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia.
La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez,
Que cometen quienes viven por tener o por ganar,
En vez de vivir por vivir nomás,
Como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar,
Sino los que quieran cumplirlo;
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo,
Ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
La solemnidad se dejará de creer que es una virtud,
Y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;
La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes,
Y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
Nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza,
Y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio,
Porque la comida y la comunicación son derechos humanos;
Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
La policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;
La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;
Una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América;
Una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú.
En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental,
Porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
La Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;
La Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»;
Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;
Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados,
Porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;
Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza,
Hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
La perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses;
Pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.
Eduardo Galeano
 Perpicácia (1936) - René Magritte

terça-feira, 11 de outubro de 2011

Las venas aun abiertas de nuestra América Latina


No se puede tener la pretensión de hablar o escribir sobre la historia mítica y cristiana de la llamada “Latino América” en un pequeño texto, aunque se tenga apenas la pretensión de hacer un análisis del momento histórico actual que viven los países llamados subdesarrollados, que surgirán en este continente después de la colonización luso-hispánica hace más de quíñenos años. El escritor uruguayo Eduardo Galeano tiene un libro que sirve de inspiración al título de este texto, llamado “Las Venas Abiertas de América Latina” (1971).
 Las venas abiertas de América Latina tiene una función muy clara: dar a conocer cuáles fueron los orígenes de la constante humillación de la que es objeto esta parte del mundo por parte de los países más desarrollados, los cuales tejen sus redes de dependientes a través de la imposición tecnológica y económica de sus empresas. Galeano titula la introducción de su libro con el más que representativo "Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta" y no es para menos, pues el hecho de que grandes empresas adquieran el dominio de la economía en el ámbito internacional traerá como consecuencia que las empresas netamente nacionales no puedan competir y que eso, a su vez, provoque un declive en cuanto a los gastos en desarrollo social o cualquier apoyo "altruista" a la gente.
Esta realidad actual, en los ámbitos económico y social, no es consecuencia de una progresión histórica normal y pacífica, sino fruto de un suelo lleno de sangre derramado por las manos de países que, con una ideología explícitamente imperialista y expansionista, en especial los Estados Unidos y algunos países de Europa, hicieron muchas cosas terribles para imponer un modo de vivir, una economía neoliberal, ideologías competitivas y de mercado, a cualquier costo. Millares de vidas inocentes fueran arrancadas a poco tiempo (pero que ya muchos no recuerdan) en las dictaduras militares en toda América Latina y que, con ayuda financiera y militar de los Estados Unidos, mataran y callaran a las personas, luchando contra un supuesto espectro del comunismo que rondaba nuestro continente.
Galeano, al empezar su ya famoso y célebre análisis, que incluso fue arreglado hace poco tiempo por Hugo Chávez al presidente Barack Obama, nos dice que:

"América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo. A cada cual se le ha asignado una función, siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera de turno, y se ha hecho infinita la cadena de las dependencias sucesivas, que tiene mucho más de dos eslabones, y que por cierto también comprende, dentro de América Latina, la opresión de los países pequeños por sus vecinos mayores"

De esta forma, quedan a la expectativa gran cantidad de niños, los cuales o se resignan a mirar su pobreza o tienen que salir a las calles a ganar la comida del día. Si estudian o no qué importa, la necesidad primordial es dejar contento al estómago y cuando no salga ni para eso, pues tendrán el refugio pasajero de las drogas y otros paraísos artificiales (o futuros, como el paraíso cristiano). Esta realidad que empieza en la miseria y sistema social impuestos, pasa por la dificultad de trabajo y la vida dura, junto a la facilidad de producción y consumo de ciertas substancias prohibidas (y por eso muy lucrativas), y a los grandes mercados – justamente – o –injustamente – el mercado consumidor europeo y norteamericano, crea un panorama de violencia y muerte, armas (en su mayor parte también norteamericana) sexo y sangre, que asola esos tiempos de crisis y barbarie como el vivido en México, donde el número de muertos por el narcotráfico (y la supuesta guerra) puede llegar a 50.000 mil en apenas 4 años.
En este mercado, los países ricos entran con el consumo y los latinos con la producción y los muertos. Pero, antes de hacer juicios inmediatos, tenemos que entender que la raíz de esta guerra (contra quien y para quién?) es justamente la pobreza, y su dinero y sus armas también vienen de los mismos lugares que ayudaran a crear nuestro propio auto sacrificio. Pero aun así, seguimos, los que creen, luchando para hacer de nuestro suelo, esta América de utopías y barbaries, una tierra donde la esperanza siempre habite el corazón de las mujeres, niños y hombres de este pueblo tan diverso, rico y fuerte.

"La vieja se inclinó y movió la mano para darle viento al fuego. Así, con la espalda torcida y el cuello estirado todo enroscado de arrugas, parecía una antigua tortuga negra. Pero aquel pobre vestido roto no protegía, por cierto, como un caparazón, y al fin al cabo ella era tan lenta sólo por culpa de los años. A sus espaldas, también torcida, su choza de madera y lata, y más allá otras chozas semejantes del mismo suburbio de Sao Paulo; frente a ella, en una caldera de color carbón, ya estaba hirviendo el agua para el café. Alzó una latita hasta sus labios; antes de beber, sacudió la cabeza y cerró los ojos. Dijo: O Brasil é nosso («el Brasil es nuestro»). En el centro de la misma ciudad y en ese mismo momento pensó exactamente lo mismo, pero con otro idioma, el director ejecutivo de la Union Carbide, mientras levantaba un vaso de cristal para celebrar la captura de otra fábrica brasileña de plásticos por parte de su empresa. Uno de los dos estaba equivocado."

(Eduardo Galeano)

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